La respuesta al VIH no puede existir sin justicia para las personas trans
- LGBT Center Intercultural Collective

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Updated: 7 hours ago
El panel de GATE en AIDS 2026 dejó un mensaje claro: sin derechos, sin financiamiento y sin liderazgo comunitario, no habrá fin a la epidemia.
Por Liaam Winslet | Rio de Janeiro, Brazil | #AIDSSociety #AIDS2026

Tres continentes, una misma realidad. (Desde las derecha) ) Alexandra Rodríguez Durán (México), Manisha (Nepal) y Marcela Romero (Argentina) compartieron cómo el retroceso en derechos, los recortes al financiamiento y los discursos de odio están afectando la respuesta al VIH en las comunidades trans. Un panel coordinado por GATE que recordó que no puede haber salud sin justicia.
Ese fue el eje de “Trans Health, Rights and Funding Challenges”, uno de los paneles más relevantes del Global Village durante AIDS 2026, coordinado por GATE (Global Action for Trans Equality). Más que una discusión académica, fue una conversación urgente sobre el futuro de la respuesta mundial al VIH y el papel irremplazable de las comunidades trans en esa respuesta.
Una conversación que conectó al mundo
GATE reunió en un mismo espacio a activistas y lideresas de América Latina, el Caribe, Asia y otras regiones para demostrar que, aunque los contextos nacionales son distintos, los desafíos son sorprendentemente similares.
La conversación dejó una idea que atravesó todas las intervenciones: el principal obstáculo para responder al VIH ya no es únicamente el acceso a medicamentos. Hoy también son la discriminación, el miedo, la violencia, el cierre de organizaciones comunitarias y las políticas que excluyen a las personas trans.
El mensaje fue contundente: cuando desaparecen las organizaciones comunitarias, también desaparece gran parte de la respuesta al VIH.
América Latina: una región que sigue enfrentando enormes desigualdades
Las panelistas latinoamericanas describieron una región atravesada por el aumento del autoritarismo, la violencia, el racismo, la pobreza y la migración, factores que profundizan las desigualdades que viven las personas trans.
Advirtieron que, aunque existen avances importantes en algunos países, muchas comunidades continúan enfrentando altas tasas de mortalidad relacionadas con el VIH, además de violencia sistemática y exclusión social.
A ello se suma un problema estructural pocas veces discutido: los sistemas oficiales continúan registrando incorrectamente a las personas trans, invisibilizando sus realidades y limitando la posibilidad de desarrollar políticas públicas y financiamiento acordes con sus necesidades.
Nepal: los derechos conquistados también necesitan recursos
Una de las intervenciones más impactantes fue la de Manisha, representante de Nepal, quien compartió una realidad llena de contrastes.
Su país ha logrado avances históricos en materia de reconocimiento político y legal para las personas trans. Sin embargo, explicó que esos avances no han sido suficientes para proteger a las comunidades frente a la reducción del financiamiento internacional y el crecimiento de discursos antigénero.
Como consecuencia, numerosos programas comunitarios han cerrado o reducido sus servicios, afectando el acceso a condones, PrEP, pruebas de VIH y otros servicios esenciales.
Manisha recordó además que hablar de salud trans implica hablar también de salud mental, enfermedades crónicas, reducción de daños y atención integral durante todo el ciclo de vida, no únicamente de VIH.
Alexandra Ruiz: fortalecer a quienes sostienen la respuesta comunitaria
Desde México, Alexandra Ruiz puso sobre la mesa una realidad compartida por gran parte de América Latina: las organizaciones lideradas por personas trans continúan haciendo el trabajo que muchas veces los sistemas públicos no logran alcanzar.
Son estas organizaciones las que acompañan diagnósticos, vinculan personas a tratamiento, generan confianza, realizan actividades de prevención y construyen redes de apoyo en comunidades históricamente excluidas.
Su intervención insistió en que las personas trans no deben ser consideradas únicamente beneficiarias de programas sociales o sanitarios; deben ocupar espacios de liderazgo en la toma de decisiones y recibir financiamiento suficiente para continuar desarrollando ese trabajo.
Marcela Romero: liderazgo trans para transformar los sistemas
La activista argentina Marcela Romero, una de las voces más reconocidas del movimiento trans en América Latina, reforzó otro de los mensajes centrales del panel.
Las personas trans deben participar en el diseño de las políticas públicas, la investigación científica y las decisiones sobre financiamiento.
No basta con incluirlas en estadísticas o informes. Es indispensable que ocupen los espacios donde se deciden las prioridades, los presupuestos y las estrategias de respuesta al VIH.
Su intervención recordó que el financiamiento continúa siendo insuficiente y que, con demasiada frecuencia, los recursos siguen administrándose sin una participación real de las comunidades trans.
Líderes trans de distintas regiones del mundo reunidas en AIDS 2026 para recordar que las comunidades no solo deben ser escuchadas, sino también liderar las decisiones que afectan sus vidas, su salud y sus derechos.

Líderes trans de distintas regiones del mundo reunidas en AIDS 2026 para recordar que las comunidades no solo deben ser escuchadas, sino también liderar las decisiones que afectan sus vidas, su salud y sus derechos.
Hablar de salud trans es hablar de una vida digna
Uno de los aportes más importantes del panel fue ampliar la conversación sobre qué significa realmente la salud.
Las panelistas coincidieron en que ninguna estrategia frente al VIH será suficiente si ignora las múltiples necesidades que enfrentan las personas trans.
La salud también implica acceso a atención médica afirmativa, hormonización, salud mental, prevención del cáncer, control de enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión, vacunación, salud sexual y reproductiva, vivienda, alimentación, transporte y documentación legal.
Porque una persona que enfrenta discriminación, pobreza o violencia difícilmente podrá mantener un tratamiento de manera continua.
La salud integral significa reconocer que la dignidad también salva vidas.
La gran lección de AIDS 2026
El panel coordinado por GATE dejó una reflexión que trasciende esta conferencia.
Durante décadas, las organizaciones trans han construido respuestas comunitarias que salvaron miles de vidas, generaron confianza donde los sistemas de salud no llegaban y demostraron que las comunidades son capaces de liderar soluciones efectivas.
Sin embargo, hoy muchas de esas organizaciones enfrentan una crisis provocada por los recortes al financiamiento internacional y el avance de discursos que buscan deslegitimar sus derechos.
La conclusión compartida por las panelistas fue inequívoca: el objetivo de poner fin al VIH será inalcanzable si la comunidad internacional continúa debilitando a quienes sostienen la respuesta desde los territorios.
Invertir en organizaciones lideradas por personas trans no representa un gasto adicional. Es una inversión en salud pública, en derechos humanos y en la posibilidad real de construir sociedades más equitativas.
Porque, como dejó claro este espacio en AIDS 2026, no puede existir una respuesta efectiva al VIH sin justicia, liderazgo y dignidad para las personas trans.




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