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Memoria histórica sobre VIH y SIDA en México: un legado de resistencia, conocimiento y transformación social

En el marco de AIDS 2026, el autor Miguel Antonio Abel García Murcia, acompañado por Alejandro Gutiérrez Ramírez, presentó Memoria histórica sobre VIH y SIDA en México, una obra que rescata las luchas, aprendizajes y aportes de las comunidades que han transformado la respuesta al VIH en el país.


Por Liaam Winslet | Rio de Janeiro, Brazil | #AIDSSociety #AIDS2026


De izquierda a derecha: Alejandro Gutiérrez Ramírez y Miguel Antonio Abel García Murcia, autor de Memoria histórica sobre VIH y SIDA en México, durante la presentación de la obra en AIDS 2026, resaltando la importancia de la memoria colectiva en la respuesta al VIH.


La presentación estuvo encabezada por Miguel Antonio Abel García Murcia, autor de la obra, acompañado por Alejandro Gutiérrez Ramírez, quienes compartieron con la audiencia la importancia de preservar la memoria colectiva como un elemento indispensable para comprender el presente y construir el futuro de la respuesta al VIH.


Más que una recopilación histórica, el libro constituye una invitación a reconocer que los avances científicos, las políticas públicas y el acceso a tratamientos son el resultado de décadas de movilización comunitaria y de personas que decidieron transformar el dolor en organización.


La memoria también construye salud pública


Uno de los mensajes centrales de la presentación fue que la historia del VIH no puede reducirse a una sucesión de fechas, descubrimientos científicos o estadísticas epidemiológicas. La historia representa la posibilidad de comprender cómo las sociedades cambian y cómo las comunidades organizadas logran modificar estructuras profundamente marcadas por la discriminación y la desigualdad.


La obra plantea que documentos, archivos, testimonios, leyes, fotografías, videos y experiencias comunitarias constituyen evidencias que permiten reconstruir una memoria colectiva que de otra manera correría el riesgo de desaparecer. Recordar no significa únicamente mirar hacia el pasado; significa entender por qué hoy existen derechos que hace cuarenta años parecían imposibles.


Presentación del libro Memoria histórica sobre VIH y SIDA en México durante AIDS 2026, en el espacio de la Lusophone Network of People Living with HIV (Lusophone Network). Un encuentro que destacó la importancia de preservar la memoria histórica, reconocer el liderazgo comunitario y fortalecer el intercambio de experiencias para construir una respuesta al VIH más inclusiva y basada en los derechos humanos.


Una obra escrita desde las comunidades


Uno de los mayores aportes del libro es su carácter colectivo.


En sus páginas convergen académicos, activistas, personas servidoras públicas y líderes comunitarios que aportan distintas perspectivas para comprender el impacto del VIH en México. Esta diversidad rompe con la visión tradicional que limita el conocimiento exclusivamente al ámbito biomédico y reconoce que la experiencia vivida también produce evidencia, saberes y herramientas para responder a la epidemia.


La publicación dialoga con una obra pionera publicada en 1988 que ya proponía analizar el VIH desde sus dimensiones sociales, culturales y políticas, mucho antes de que estos enfoques fueran ampliamente aceptados.


El resultado es un texto que examina cómo el VIH atraviesa prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana: el empleo, la economía, la sexualidad, las relaciones familiares, el acceso a la salud y la construcción de ciudadanía.


Tres miradas para comprender una epidemia


El libro se encuentra organizado en tres grandes apartados que permiten recorrer distintas dimensiones de la respuesta mexicana frente al VIH.


La primera sección aborda la construcción de ciudadanía mediante la defensa de derechos laborales, la incidencia legislativa y la participación de las personas que viven con VIH en el diseño de políticas públicas.


La segunda analiza cómo la epidemia impulsó nuevas formas de organización e identidad, especialmente dentro de la diversidad sexual, permitiendo que múltiples comunidades adquirieran una mayor visibilidad política y social.


Finalmente, la tercera reflexiona sobre la transformación del conocimiento. Las personas afectadas dejaron de ser vistas únicamente como pacientes para convertirse en generadoras de conocimiento especializado, cuestionando la histórica separación entre quienes investigan y quienes viven la epidemia en primera persona.


Cuando la organización cambió la historia


Uno de los momentos más relevantes recordados durante la presentación fue la Conferencia Internacional sobre el Sida de 1996.


Aquella reunión marcó un cambio de paradigma: quedó claro que la distribución de preservativos, aunque indispensable, no era suficiente para responder a la epidemia. Era necesario abordar las desigualdades estructurales que condicionaban la vulnerabilidad de millones de personas.


En México, este proceso impulsó la creación del Frente Nacional de Personas Afectadas por el VIH, una red que fortaleció la organización comunitaria, articuló demandas en todo el país y desempeñó un papel decisivo para que en 2004 se consolidara el acceso universal al tratamiento antirretroviral.


Además, la movilización generada alrededor del VIH fortaleció otros movimientos sociales, particularmente aquellos vinculados con los derechos LGBT+ y, en diversos territorios, también con el movimiento feminista.


Portada oficial del libro Memoria histórica sobre VIH y SIDA en México, una obra de Miguel Antonio Abel García Murcia que recupera la memoria histórica, el activismo y las luchas comunitarias que han marcado la respuesta al VIH en México.


Una mirada crítica hacia el futuro


Lejos de presentar una historia concluida, los autores reconocen que la memoria sigue siendo incompleta.


Durante la presentación se señaló la necesidad de ampliar la documentación sobre la participación de las mujeres trans, las juventudes, las personas trabajadoras sexuales y otros grupos históricamente invisibilizados dentro de la respuesta nacional al VIH.


También se insistió en que comprender la epidemia requiere analizar las múltiples condiciones que interactúan entre sí, como la migración, el trabajo sexual, el consumo de sustancias y la situación de calle, factores que incrementan la vulnerabilidad y dificultan la continuidad de los tratamientos.


Reducción de daños: una prioridad urgente


Desde la experiencia compartida por Programa Compañeros, la presentación enfatizó que la reducción de daños debe ocupar un lugar central dentro de las políticas públicas.

Los participantes señalaron que el consumo problemático de drogas, particularmente de metanfetaminas (“cristal”), representa actualmente uno de los principales desafíos para la adherencia al tratamiento antirretroviral y para la prevención del VIH.


En consecuencia, cualquier estrategia efectiva debe reconocer estas realidades desde una perspectiva de derechos humanos y salud pública, alejándose de enfoques basados exclusivamente en la criminalización o el castigo.


Recordar para transformar


La presentación de Memoria histórica sobre VIH y SIDA en México dejó un mensaje claro para quienes participaron en AIDS 2026: la respuesta al VIH nunca ha sido únicamente una historia de ciencia.


También es una historia de personas que enfrentaron el estigma, exigieron acceso a medicamentos, construyeron organizaciones, modificaron leyes y demostraron que la participación comunitaria puede transformar sistemas completos de salud.

Conservar esa memoria significa proteger un patrimonio colectivo construido por miles de personas que dedicaron su vida a que otras pudieran vivir con dignidad.


Porque la memoria no pertenece únicamente al pasado.


La memoria sigue siendo una herramienta para defender derechos, fortalecer comunidades y construir respuestas más humanas frente al VIH.


Y como quedó claro durante esta presentación, recordar también es una forma de resistir.

 
 
 

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